El panorama respecto al bienestar emocional en el país atraviesa un punto crítico y las cifras oficiales empiezan a encender alarmas de fondo. La problemática de la depresión y las autolesiones ha tenido un impacto severo, al punto de alterar el mapa de mortalidad en la franja que va de los 15 a los 34 años. En ese rango etario, los hechos de suicidio pasaron a posicionarse como la principal causa de fallecimiento en Argentina, desplazando del primer lugar a los siniestros viales, un indicador que históricamente encabezaba esa trágica lista.
De acuerdo con las estadísticas elaboradas por el Sistema Nacional de Información Criminal, durante 2025 se contabilizaron 5.209 casos en todo el territorio nacional, lo que representó un incremento interanual del 22,6%. Si la mirada se amplía para comparar lo sucedido entre 2017 y 2025, el crecimiento absoluto llega al 57,6%. Dentro de ese cuadro, la franja de jóvenes de entre 20 y 34 años se muestra como la más afectada, representando junto con los adolescentes de 15 a 19 casi la mitad del total de los episodios registrados en las mediciones detalladas por edad.
Frente a esta coyuntura, especialistas en políticas criminales observan un desplazamiento preocupante en las dinámicas de la violencia en el país. El abogado Ariel Larroude, director del Observatorio de Política Criminal, analizó el escenario y destacó que mientras los homicidios mostraron una clara tendencia a la baja, se profundizó la violencia autoimpuesta. “Lo que tratamos de mostrar es que, si bien se puede ‘celebrar’ que Argentina bajó mucho los homicidios, hay una trasmutación de la violencia, que pasó de ser interpersonal a personal”, remarcó sobre la disparidad de tasas, donde los casos de suicidios quadruplican a las muertes por delitos violentos.
El fenómeno expone también marcadas desigualdades territoriales. Jurisdicciones como Entre Ríos registraron picos con una tasa de 20,8 casos cada 100.000 habitantes en 2025, seguidas por San Luis con 18,9 y Salta con 17,4, guarismos que superan ampliamente la media nacional fijada en 11,8. Múltiples factores atraviesan esta realidad, entre los que se destacan la falta de horizontes laborales, el sobreendeudamiento, las adicciones, la ludopatía y la falta de presupuesto ejecutado en materia de salud mental, un área donde diversas organizaciones solicitan la declaración de la emergencia nacional.
