La pérdida de poder adquisitivo y el ahogo financiero se profundizan cotidianamente en el país, empujando a millones de personas a buscar financiamiento informal o digital para llegar a fin de mes. Las dificultades económicas provocaron que cerca de 2,9 millones de ciudadanos acumulen saldos impagos con aplicaciones financieras y prestamistas no bancarios, una cifra alarmante que engloba a más de la mitad de quienes recurren en forma exclusiva a este tipo de plataformas.
Un relevamiento de la consultora Equilibra refleja cómo las complicaciones para ingresar al circuito bancario clásico empujaron a 5,3 millones de personas a financiarse mediante billeteras virtuales, donde la tasa de incumplimiento supera el 50%. En contraposición, los préstamos otorgados por la banca tradicional muestran un índice de mora del 20%, afectando a 1,6 millones sobre un total de 7,8 millones de tomadores. Asimismo, unos 1,3 millones de deudores registran atrasos simultáneos en ambos sistemas, evidenciando un deterioro transversal en los ingresos de las familias.
La franja joven resulta especialmente golpeada por este panorama. Únicamente cuatro de cada diez personas de entre 18 y 29 años acceden a financiamiento formal, volcándose mayoritariamente hacia las plataformas digitales. Dentro de ese universo juvenil, casi el 40% mantiene saldos impagos, porcentaje que escala al 50% entre aquellos que operan únicamente con el sector no bancario. En los últimos dos años, el total de deudores en mora dentro del sistema saltó de 2,4 a 5,8 millones de personas, una muestra clara de salarios erosionados y presupuestos agotados.
En términos monetarios, el volumen de créditos en situación irregular alcanza los $3,45 billones. De ese acumulado, las billeteras virtuales concentran el 66,5% de las deudas en riesgo de incobrabilidad, dejando a los bancos tradicionales con el 33,5% restante. Esta concentración refleja cómo los sectores con menores recursos y escasas garantías terminan asumiendo los costos financieros más severos para subsistir día a día.
