Desde la mesa chica del Ejecutivo avanzan a paso firme para abrochar alianzas estratégicas en un piso de diez distritos, buscando articular con mandatarios dialoguistas un esquema de apoyo mutuo. El objetivo central pasa por garantizar la continuidad del proyecto libertario en los comicios ejecutivos y, al mismo tiempo, asegurar los votos necesarios en el Parlamento para frenar las elecciones primarias, un mecanismo que consideran favorable para la reunificación de la oposición.
Las gestiones conducidas en el territorio nacional apuntan a sellar pactos en provincias como Entre Ríos, Mendoza, Chaco, San Luis, San Juan, Santa Fe, Neuquén, Chubut, Jujuy y la Ciudad de Buenos Aires. El intercambio propone respaldar los armados locales de los referentes provinciales a cambio de que apuntalen la candidatura presidencial de Javier Milei. Sin embargo, el panorama exhibe grises en puntos específicos del país: en Río Negro persisten dudas por los números de los sondeos locales, mientras que en Santa Cruz el entorno oficialista evalúa alternativas para no quedar pegado a un resultado adverso.
En el ámbito porteño, Jorge Macri se muestra receptivo a la posibilidad de estructurar una confluencia entre el PRO y los libertarios. No obstante, en las filas de La Libertad Avanza todavía no definieron quién liderará esa propuesta, por lo que Karina Milei bajó la instrucción de intensificar las recorridas territoriales para instalar nombres propios. Pilar Ramírez aparece como una de las figuras con mayor respaldo interno para encarar esa tarea, en un contexto donde el oficialismo busca mostrar cohesión, disciplina interna y un criterio unificado para encarar la disputa en las urnas.
