Mauricio Macri y Patricia Bullrich volvieron a coincidir en determinados posicionamientos públicos que los alejan de las decisiones oficiales impulsadas por Javier Milei, especialmente en materia de relaciones internacionales y defensa de las instituciones democráticas.
Las diferencias con la Casa Rosada quedaron expuestas tras acontecimientos recientes en la región, donde referentes del espacio amarillo y la propia legisladora optaron por adoptar una postura divergente respecto al gobierno central. Mientras la administración libertaria mantiene una línea de confrontación y silencio ante ciertos sucesos del país vecino, Patricia Bullrich remarcó que la voluntad popular expresada en las urnas debe respetarse siempre, señalando además que el uso de una justicia sin imparcialidad para apartar a adversarios políticos no constituye un camino democrático válido.
En paralelo, desde el entorno macrista también se hicieron declaraciones que reafirman la necesidad de sostener canales diplomáticos sólidos con los socios estratégicos del Cono Sur. Las posturas expresadas enfatizan que la cooperación y el vínculo a largo plazo con los países limítrofes resultan indispensables para el desarrollo regional, diferenciándose de los cortocircuitos diplomáticos que caracterizan a la gestión actual. Aunque persisten ciertos resquemores internos por incorporaciones pasadas al oficialismo, este tipo de coincidencias programáticas debilita el bloque monolítico que el oficialismo intenta proyectar de cara a los próximos desafíos electorales.
