En un escenario donde la actividad constructora viene golpeada a nivel nacional, una provincia de la Patagonia decidió patear el tablero con una jugada fiscal inédita. La iniciativa busca seducir al sector privado podando a cero las cargas impositivas más pesadas, convirtiéndose en el primer territorio del país en aplicar una estrategia de alivio impositivo tan agresiva para edificar o reformar propiedades residenciales.

La administración encabezada por Ignacio Torres formalizó el envío de un proyecto a la Legislatura que borra del mapa el Impuesto sobre los Ingresos Brutos y reduce hasta la totalidad el Impuesto de Sellos en contratos de obra y financiamientos. El plan contempla un plazo específico que va desde el primero de junio de este año hasta fines del mismo mes de 2027. La ambiciosa medida alcanza tanto a las familias que planean levantar su casa desde los cimientos o ampliar la actual, como a desarrolladores inmobiliarios de torres de departamentos, con la condición de que el grueso de la superficie se destine a fines habitacionales. Quedan explícitamente afuera de este beneficio los locales comerciales, las industrias y las oficinas.

El mandatario provincial fundamentó la drástica poda impositiva explicando que, tras alcanzar el equilibrio fiscal y desendeudar las arcas públicas, es momento de traccionar la actividad y fomentar el empleo local. Al respecto, el Gobernador enfatizó que «el mejor plan de vivienda es el que le da libertad a la gente para construir su propia casa» y remarcó con firmeza la nueva impronta de su gestión para el desarrollo regional al asegurar que «en Chubut el Estado va a ser un socio, no un obstáculo para cumplir ese sueño».