La Legislatura bonaerense fue escenario de un fuerte cimbronazo político tras aprobarse un texto que expone la resistencia en el territorio provincial frente a las intenciones de Javier Milei de recortar los beneficios de la denominada Zona Fría. La iniciativa cosechó un respaldo casi unánime en el Senado de la Provincia de Buenos Aires, logrando acorralar a los legisladores oficialistas de La Libertad Avanza, quienes quedaron completamente aislados en su postura de defender la quita de los subsidios al gas.
La autora del proyecto de declaración fue Fernanda Raverta, quien impulsó una votación nominal para obligar a cada espacio a dejar sentada su posición de manera explícita. La jugada dio sus frutos al conseguir que bancadas tradicionalmente opositoras al peronismo, como la Unión Cívica Radical, el espacio de Carlos Kikuchi, Hechos y, fundamentalmente, la totalidad del bloque del PRO, decidieran levantar la mano para repudiar la medida de la administración central. La actitud del partido amarillo llamó especialmente la atención dado el alineamiento que suelen mostrar con el gobierno federal, pero la presión de los distritos del interior y de la Costa Atlántica pesó más en la balanza.
Durante el debate, la ex titular de la Anses hizo hincapié en las consecuencias que padecerían miles de hogares de General Pueyrredón si se avanza con la quita del beneficio tarifario. “Hay un particular ensañamiento con Mar del Plata. Cuando a la Argentina le va mal, a los marplatenses nos va peor. Tenemos una matriz productiva muy diversa y hoy todos los sectores están siendo golpeados por este modelo económico “, advirtió Raverta, manifestando además su expectativa de que los representantes en el Congreso de la Nación copien este accionar para frenar la quita definitiva de los descuentos energéticos antes del invierno.
La discusión sumó un fuerte condimento institucional con la sorpresiva adhesión de Guillermo Montenegro, quien se sumó al reclamo a pesar de sus afinidades políticas iniciales con los libertarios. Por su parte, en una recorrida por Bahía Blanca junto al jefe comunal Federico Susbielles, Axel Kicillof se metió de lleno en el conflicto para respaldar la postura legislativa. El gobernador arremetió contra la insensibilidad de la Casa Rosada y calificó la estrategia nacional de absurda, manifestando que “es difícil comprender cómo el Gobierno nacional no tiene ni siquiera un termómetro”.
