El oficialismo puso en marcha una estrategia para que la Cámara de Diputados no sesione esta semana, con el objetivo de postergar el tratamiento de un veto presidencial que podría no contar con los votos necesarios para sostenerse. La maniobra busca ganar tiempo mientras negocian desesperadamente el apoyo de bloques indecisos que podrían inclinar la balanza.

El proyecto vetado establece modificaciones en el régimen de jubilaciones y pensiones, y su reglamentación fue resistida por varios sectores de la oposición que ya anunciaron su intención de derogar el decreto. Según pudo reconstruir este medio, en el entorno del Ejecutivo admiten que la situación es «muy incierta» y que la única certeza es que no cuentan con los 129 votos necesarios para que el veto se imponga.

La decisión de evitar la sesión se tomó luego de que varios legisladores que en un principio habían manifestado su apoyo al veto comenzaron a mostrar señales de reticencia. «Estamos en plena negociación, pero no queremos arriesgarnos a una derrota que sería muy difícil de digerir», confesó un importante referente del oficialismo bajo condición de anonimato.

Desde la oposición, anticiparon que insistirán con el tratamiento del tema. «No vamos a permitir que el gobierno use maniobras parlamentarias para evadir la discusión de un tema que afecta a millones de argentinos», advirtió un diputado del Frente de Todos. Mientras tanto, la presidencia de la Cámara analiza distintas alternativas para garantizar el quórum, aunque admiten que la situación es «compleja».