El armado opositor con miras a los próximos comicios presidenciales vive horas de máxima efervescencia a partir de los movimientos estratégicos que buscan ordenar las candidaturas dentro del peronismo. La dupla conformada por Máximo Kirchner y Sergio Massa intensificó en los últimos días sus movimientos tácticos para cercar las pretensiones de Axel Kicillof. El objetivo central de esta alianza pasa por restarle margen de maniobra al mandatario en la mesa de decisiones de la provincia de Buenos Aires, forzándolo a negociar el armado de listas en el principal distrito electoral del país o a exponerse a un desgaste directo en la discusión por la conducción partidaria.

En el marco de este contrapunto interno, la publicación de un reciente estudio de opinión pública encargado a la consultora Analogías sumó un nuevo capítulo de tensión. El sondeo, elaborado sobre la base de 2.863 entrevistas realizadas en todo el país entre el 10 y el 14 de octubre, difundió datos de imagen positiva que reordenan la disputa. En dicha medición, Cristina Kirchner alcanza un 44,5% de valoración favorable frente a un 43,3% de Axel Kicillof, quebrando la tendencia habitual de otros estudios donde él solía quedar por encima. La nómina la completa Patricia Bullrich con un 44% y Javier Milei con un 38,9% de imagen positiva.

Por su parte, la evaluación sobre el rumbo económico e institucional del gobierno nacional arroja un rechazo contundente en la muestra realizada por la encuestadora ligada al kirchnerismo: un 59,5% de los consultados desaprueba la gestión de Javier Milei, reflejando un marcado desacuerdo social frente a las políticas oficiales. Al mismo tiempo, en el terreno de las intenciones de voto por espacio hacia las elecciones generales de 2027, el relevamiento proyecta una contienda sumamente pareja, marcando un empate técnico entre un Peronismo Unido, que cosecha un 31,6%, y la fuerza oficialista de La Libertad Avanza, que obtiene un 30,9%.

Con estos números sobre la mesa y ante la posibilidad latente de que el oficialismo busque modificar o suspender las elecciones primarias, el kirchnerismo duro y el renovador intentan marcarle la cancha al referente de la gobernación bonaerense. «Eso es lo que va a ordenar el tablero para adelante y lo que tiene una inercia difícil de frenar», señalan desde los sectores que respaldan la centralidad de la exmandataria en el esquema de alianzas. Frente a este escenario, la discusión central se traslada a la capacidad de veto que mantendrá la conducción histórica para incidir de forma determinante en las candidaturas definitivas.