Un contundente gesto de Javier Milei reavivó la interna: el mandatario decidió no incluir a Mondino en la comitiva que viajará a Italia para participar de la cumbre del G7, el foro más trascendente en materia de política exterior. «La están invitando a irse», señaló una voz autorizada desde el Palacio San Martín.
Según trascendidos, la canciller Diana Mondino estaría siendo sistemáticamente desplazada de sus funciones por la mano dura de Karina Milei, la influyente secretaria general de la Presidencia.
La relación entre Mondino y Karina Milei transita su peor momento, con acusaciones cruzadas y un crudo reparto de culpas por los continuos tropiezos diplomáticos del gobierno libertario. «En política exterior, Karina da las órdenes, Mondino paga las cuentas», reveló una fuente al tanto de la interna.
El más reciente chispazo se produjo cuando Karina Milei despojó a Cancillería de la Agencia de Promoción de Inversiones, un área clave para las funciones de Mondino. «Le sacan las funciones, pero le dejan el costo presupuestario. Es terrible», lamentó un allegado a la canciller, quien denuncia que la maniobra busca financiar los costosos viajes privados del presidente con fondos públicos.
La crisis alcanzó dimensiones mayúsculas luego del papelón con los embajadores árabes, que motivó un duro comunicado contra el «sesgo hostil» de Milei. En el círculo presidencial, Mondino es señalada como la principal responsable por haber permitido ese desaire diplomático.
A paso firme hacia su definitiva marginación, todo indica que la continuidad de Mondino pende de un hilo. Mientras el ring se calienta, las perspectivas para la política exterior argentina se ennegrecen.
