El reciente almuerzo de la Fundación Mediterránea en Córdoba, que contaba con la presencia de Guillermo Francos, jefe de Gabinete, se vio eclipsado por la intervención de José Luis Espert. El diputado libertario, en un discurso que desconcertó a los presentes, centró su alocución en la provincia de Buenos Aires, como si estuviera en plena campaña electoral bonaerense.
Empresarios y figuras del «círculo rojo» cordobés no ocultaron su sorpresa e incomodidad. Según testimonios recogidos, muchos se preguntaban si Espert era consciente de dónde se encontraba y a quiénes se dirigía. Las referencias constantes a la realidad bonaerense generaron un palpable desconcierto entre los asistentes.
Espert, al tomar la palabra, manifestó su intención de llevar la «transformación» iniciada por Milei a Buenos Aires, provincia que eligió para vivir y donde tiene su empresa. Prometió una transformación profunda para que «la gente de bien» se sienta conforme de vivir allí, anunciando la eliminación de ministerios y cargos políticos. Estas declaraciones contrastaron fuertemente con el contexto cordobés, generando una atmósfera de extrañeza.
La ausencia de importantes figuras del gobierno provincial, como el gobernador Martín Llaryora, la vicegobernadora Myrian Prunotto y el ministro de Gobierno, Manuel Calvo, fue notoria. Sí estuvieron presentes los ministros de Agricultura e Industria, Sergio Busso y Pedro Dellarossa, respectivamente.
Por su parte, Francos intentó minimizar el impacto de la reunión de los gobernadores en el Consejo Federal de Inversiones (CFI), asegurando que Milei y Caputo se mantienen firmes en su postura. Además, aprovechó la ocasión para lanzar críticas al PRO, resaltando la capacidad del oficialismo para impulsar reformas con una minoría parlamentaria.
