El clima social atraviesa un momento particular donde la preocupación por el bolsillo y la incertidumbre sobre lo que viene marcan el pulso cotidiano. Durante un simposio de economía organizado por la Universidad de Tel Aviv, los consultores Lara Goyburu, Alejandro Catterberg y Ana Iparraguirre coincidieron en que el desánimo afecta de lleno la vida diaria. Lara Goyburu explicó que la pérdida del empleo y la inseguridad son dos de los factores que más peso tienen hoy en el día a día. Además, la especialista hizo foco en la situación de las mujeres al sostener que “cargan con gran parte del sostén emocional y detectan primero la angustia familiar”, debido a que suelen estar al frente de los hogares, administrar las cuentas de la casa y afrontar de cerca los recortes de partidas públicas en áreas clave.

En esa misma línea, el consultor Alejandro Catterberg marcó un contrapunto con lo sucedido en otras crisis históricas y planteó que en 2001 estalló la economía, mientras que en 2023 lo que explotó fue la propia sociedad. Para el especialista, el país está atravesando una nueva etapa donde las dos grandes alianzas políticas tradicionales perdieron la centralidad de antes. Sin embargo, Catterberg advirtió que la gestión oficial suele complicar su propio camino por “errores propios, internas, se dedica a complicarse la vida solito”, graficando incluso que el espacio se muestra “fascinado con pegarse tiros en los pies”.

Por su parte, Ana Iparraguirre remarcó que las mejoras en los indicadores financieros no siempre se traducen de forma directa en el ánimo de la gente. La especialista observó que “cada vez más la macroeconomía está desacoplada de cómo se siente la gente” y que una ordenación de las cuentas globales no alcanza por sí sola para conformar a la sociedad. Según su lectura, de cara al próximo escenario electoral existen dos riesgos para el oficialismo: “Para el Gobierno hay dos fantasmas: que aparezca el que representa al centro y que haya sorpresa en las PASO”. De hecho, interpretó la iniciativa para eliminar las elecciones primarias como una estrategia para acotar las alternativas del electorado.

El encuentro también dio espacio a un debate sobre el rumbo cambiario y la actividad productiva. El economista Ricardo Arriazu criticó la acumulación de divisas del Banco Central al señalar que “deberíamos estar creciendo arriba del 5 y estamos estancados creciendo menos del 2”. Aunque ubicó la deuda neta del sector público en apenas 37 puntos del Producto Bruto Interno, Arriazu remarcó que los mercados internacionales le exigen reservas al país por la falta de credibilidad acumulada a lo largo del tiempo. En contraposición, Martín Vauthier defendió las compras de la entidad monetaria destacando que superaron los 15.000 millones de dólares en 2026 y que las reservas netas pasaron de un saldo negativo de 11.000 millones de dólares a fines de 2023 a un terreno positivo de 12.000 millones de dólares, apoyándose en una inflación interanual que se ubicó en 33% en septiembre.