El armado oficialista de Javier Milei empezó a mover los hilos de una profunda transformación en las reglas de juego electorales, desempolvando una herramienta del pasado pero bajo un envoltorio renovado. La intención de la mesa chica gubernamental es sepultar el sistema actual de primarias y dar paso a un mecanismo de acoples o listas de adhesión que permita traccionar votos desde las provincias, apuntalando la boleta presidencial del mandatario mediante acuerdos múltiples con caciques locales. Para lograr que la iniciativa sea digerible y se distancie de los viejos vicios de la política tradicional, la cúpula del poder ejecutivo busca bautizar el proyecto con una denominación atractiva y de fuerte impacto comunicacional.
Detrás de este rediseño estratégico se encuentra la gestión de Karina Milei, quien viene coordinando las tratativas con diferentes mandatarios provinciales de corte radical y del peronismo dialoguista. La ingeniería del plan fue diagramada por Eduardo «Lule» Menem, dejando en un segundo plano las posturas más confrontativas que solía encarnar el sector de Santiago Caputo. Con el objetivo de tantear el terreno y medir el nivel de aceptación en el Congreso, se delegó en Diego Santilli la tarea de entablar conversaciones directas con las distintas bancadas aliadas, priorizando el diálogo con las estructuras del interior por encima del núcleo duro del PRO, que carece de despliegue territorial propio fuera de la región metropolitana.
Las proyecciones que manejan en los despachos oficiales indican que el nuevo esquema le otorgaría a los jefes provinciales la libertad de postular a sus propios candidatos a legisladores nacionales sin la necesidad de competir de forma directa contra una nómina pura del oficialismo. «Vamos a un sistema que elimine la primaria, pero que sirva a los radicales y a los gobernadores para poner sus diputados», señalaron desde el entorno de Karina Milei. El cronograma trazado por la secretaria general de la Presidencia es sumamente ajustado: la meta fijada es sancionar la reforma legal antes de que concluya agosto, lo que daría margen durante septiembre para definir la letra chica del mapa electoral distrito por distrito.
