La situación de las escuelas secundarias en el país sumó un nuevo capítulo preocupante tras difundirse el informe internacional PISA. En el último trienio, el panorama educativo local mostró un retroceso acentuado en sus calificaciones respecto a las mediciones anteriores, al punto de ubicarse en la posición 72 sobre un grupo de 91 naciones examinadas en el campo de las Ciencias. La mitad de los adolescentes de 15 años evaluados no logra responder consignas elementales ni resolver consignas cotidianas en lectura o cálculo.
El declive nacional se observó en las tres asignaturas clave. En Ciencias se registraron 393 puntos, marcando un descenso de 13 unidades frente a la medición previa. Por el lado de la Lectura, el promedio descendió a 382 puntos con un 60% de los chicos sin poder extraer ideas centrales de un texto, mientras que en Matemática el resultado perforó su piso histórico con 367 puntos y un 76% de alumnos por debajo del piso mínimo de comprensión. Además, la encuesta dejó al descubierto problemas en la dinámica del aula: casi el 58% de los consultados manifestó convivir con interrupciones constantes y ruidos, a la vez que un 55% reconoció distraerse de manera habitual con los teléfonos móviles.
Frente a la difusión de estas cifras, el Poder Ejecutivo nacional reaccionó responsabilizando a las administraciones anteriores. A través del Ministerio de Capital Humano, la gestión encabezada por Sandra Pettovello sostuvo que los números negativos responden a “la cultura educativa que instauraron durante 12 años” las gestiones kirchneristas, argumentando que la prueba evalúa el recorrido integral de los estudiantes iniciado en 2013 y no una foto puntual del presente. Asimismo, desde la cartera nacional apelaron a contextualizar la caída indicando que se trata de un fenómeno global marcado por el retroceso de varios países de la región y la proliferación de conductas como la lectura apurada de los exámenes.
