Tras una prolongada sesión en el Senado, la propuesta de reforma laboral obtuvo media sanción, marcando un paso significativo para el Poder Ejecutivo en el ámbito legislativo. Sin embargo, el camino hacia su promulgación definitiva se presenta con desafíos en la Cámara de Diputados, donde el oficialismo anticipa un escenario de negociación más complejo. A pesar de las dificultades esperadas, las autoridades nacionales expresan confianza en que el proyecto se convertirá en ley antes de la finalización de las sesiones extraordinarias, procurando evitar nuevas modificaciones sustanciales.

La postura del gobierno frente al próximo debate en la Cámara baja ha sido comunicada con firmeza. Patricia Bullrich, quien lideró las negociaciones en el Senado, ha sido clara al respecto. En declaraciones recientes, afirmó que «La ley ya está, es esta», subrayando la intención de no aceptar cambios significativos en Diputados. La ministra enfatizó que el Senado, como cámara de origen, «siempre tiene la última palabra», sugiriendo que cualquier alteración en el texto por parte de los diputados podría ser revertida. Según Bullrich, el «corazón de la ley está intacto», haciendo referencia a la modificación del sistema de negociación colectiva para que sea «de abajo hacia arriba», priorizando acuerdos por empresa o territorio sobre los nacionales.

Para asegurar la aprobación en el Senado, el texto original experimentó una serie de ajustes, pasando de una veintena a casi medio centenar de modificaciones. Entre los cambios relevantes se encuentra la inclusión, como anexo, del traspaso de la Justicia Laboral al ámbito de la Ciudad de Buenos Aires, una medida que generó controversia. Asimismo, se eliminó la caducidad a dos años de los aportes «solidarios» y se mantuvo el sistema bancarizado para el pago de salarios. Estas concesiones fueron resultado de intensas negociaciones con diversos sectores, aunque el gobierno insiste en que el espíritu central de la reforma se mantiene inalterado.

Con la mira puesta en el 1° de mayo como fecha deseada para la sanción final, el gobierno ha extendido el período de sesiones extraordinarias. La estrategia ahora se centra en lograr un dictamen en Diputados la próxima semana, para luego llevar el proyecto al recinto. La expectativa es que el texto aprobado en el Senado sea ratificado sin mayores alteraciones, evitando así que deba regresar a la Cámara alta y prolongar aún más su tratamiento.