En un inusual enfrentamiento, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ha generado tensiones con Estados Unidos al rechazar públicamente la idea de un futuro estado palestino. Netanyahu afirmó que había advertido a Estados Unidos sobre su oposición a esta propuesta una vez que el conflicto en Gaza termine. En una rueda de prensa, el primer ministro respaldó la ofensiva en Gaza y declaró que seguirá hasta lograr una «victoria completa». A medida que aumenta la presión internacional para detener la ofensiva y buscar una solución pacífica, Israel se encuentra en desacuerdo con sus aliados, incluido Estados Unidos, que abogan por la coexistencia pacífica entre Israel y un futuro estado palestino.
El rechazo de Netanyahu a la idea de un estado palestino ha ampliado la brecha entre Israel y sus aliados internacionales. Aunque Estados Unidos inicialmente apoyó el derecho a la defensa de Israel durante los ataques de Hamás en territorio israelí, ha pedido a Israel que reduzca su ofensiva a medida que aumenta el número de muertos en Gaza. La Casa Blanca ha instado a Israel a utilizar armas más precisas en lugar de bombardeos aéreos y ha promovido la solución de los dos estados, con la participación de la Autoridad Palestina. Sin embargo, Netanyahu ha dejado claro que Israel busca tener el control de la seguridad en el territorio palestino, lo que va en contra de la idea de soberanía palestina.
A pesar de los llamados a un diálogo pacífico y a la búsqueda de una solución negociada, Netanyahu ha mostrado su firmeza en su postura y ha rechazado las sugerencias de Washington. La administración Biden ha expresado su frustración ante el aparente apoyo incondicional de Estados Unidos a Israel y ha planteado la posibilidad de condicionar la ayuda estadounidense a Israel. La esperanza de algunos sectores es que la crisis actual pueda llevar a ambas partes a sentarse a negociar, pero las declaraciones de Netanyahu indican que sus intenciones van en dirección opuesta.
