Luego de varios meses de tensas negociaciones, el Gobierno porteño logró avanzar con un fuerte incremento en la tarifa del subterráneo que generó gran malestar entre los usuarios. A partir del 17 de mayo, el valor del boleto pasará de los actuales $160 a nada menos que $574, un alza del 359%.

Sin embargo, esta cifra sólo regirá durante dos semanas, ya que el 1° de junio volverá a subir hasta los $650 por viaje. Como si esto fuera poco, un mes después se producirá un nuevo aumento que llevará el precio a los $757, casi quintuplicando el valor actual.

«Es un golpe muy duro para los bolsillos de los porteños que usan el subte a diario», se quejó un pasajero habitual. Desde algunos sectores de la oposición ya anunciaron la presentación de un amparo judicial para frenar la medida.

Las autoridades justificaron la decisión aduciendo la necesidad de realizar obras de mantenimiento y adquisición de nuevas formaciones para mejorar la calidad del servicio, muy deficiente en los últimos tiempos según las quejas de los propios usuarios.

«Con estas inversiones apuntamos a brindar un subte más moderno y eficiente», argumentó un vocero oficial, aunque reconoció que los trabajos «demandarán tiempo» para revertir la situación actual.

Una cuestión que generó mucho revuelo es que, con los nuevos valores, el boleto del subte pasará a costar el doble que el de los colectivos, lo que podría derivar en una migración masiva de pasajeros que elegiría este medio por su menor costo.