El Senado de la provincia de Buenos Aires ha formalizado la designación de sus nuevas autoridades, un proceso que puso de manifiesto las tensiones internas dentro del peronismo. Tras intensas negociaciones, la primera vicepresidencia de la Cámara alta bonaerense fue otorgada a Mario Ishii, quien actualmente se desempeña como senador por la Primera sección electoral y previamente fue intendente de José C. Paz con licencia. Este cargo reviste una importancia considerable, ya que coloca a su titular en la línea de sucesión del Poder Ejecutivo provincial, en caso de ausencia de la vicegobernadora.

La elección de Ishii para esta posición clave no estuvo exenta de controversia, dado que el gobernador Axel Kicillof había manifestado su preferencia por la senadora Ayelén Durán para ocupar dicho puesto. Finalmente, Durán fue designada como vicepresidenta segunda. Este desenlace subraya una vez más las diferencias estratégicas y de liderazgo que persisten entre distintos sectores del peronismo bonaerense, una dinámica que ha caracterizado el panorama político provincial durante el último año.

En el marco de la misma sesión, se distribuyeron otras vicepresidencias entre diversas fuerzas políticas. La tercera vicepresidencia recayó en Gonzalo Cabezas, representante de La Libertad Avanza. Por su parte, el sector de Sergio Massa obtuvo la quinta vicepresidencia con Valeria Arata, mientras que el PRO aseguró la quinta con Alex Campbell. El peronismo también sumó la sexta vicepresidencia, que será ocupada por Germán Lago. Además, Verónica Magario mantuvo las secretarías administrativa y legislativa, aunque el intendentismo K logró posicionar a Gustavo Soos en la prosecretaría administrativa. Otro movimiento significativo fue la designación de Sergio Berni como titular del bloque oficialista, lo que se interpreta como un fortalecimiento de la influencia de ciertos sectores dentro del peronismo.

La relación entre Ishii y Kicillof ha experimentado altibajos, pasando de una etapa de colaboración inicial a un distanciamiento notorio, especialmente tras la decisión del gobernador de desdoblar las elecciones. Este clima de fricción interna se hizo evidente recientemente con declaraciones del ministro de Gobierno, Carlos Bianco, quien señaló problemas de conducción en el PJ, lo que fue interpretado por algunos como una crítica a la figura de la expresidenta. La diputada nacional Teresa García respondió públicamente, instando a Bianco a guardar «respetuoso silencio» en un contexto de dificultades laborales y de salud para miles de personas.