Un conjunto de siete gobernadores de provincias del interior del país ha celebrado un encuentro virtual para delinear una agenda común, con el objetivo de fortalecer el federalismo y consolidar su influencia en el Congreso Nacional. Los mandatarios Raúl Jalil (Catamarca), Carlos Sadir (Jujuy), Hugo Passalacqua (Misiones), Rolando Figueroa (Neuquén), Alberto Weretilneck (Río Negro), Gustavo Sáenz (Salta) y Osvaldo Jaldo (Tucumán) debatieron sobre los desafíos regionales y la necesidad de una mirada más descentralizada en la política argentina. Este movimiento se da en un contexto donde estos líderes provinciales han mostrado una disposición al diálogo con el gobierno nacional, buscando impulsar sinergias y atraer inversiones, como lo demuestra su participación prevista en eventos internacionales como la «Argentina Week» en Nueva York.
Esta articulación de fuerzas contrasta marcadamente con la situación del bloque «Provincias Unidas» en la Cámara de Diputados, que ha evidenciado una notable fragmentación. Originalmente concebido como un espacio para confrontar al Poder Ejecutivo, este grupo ha mostrado fisuras significativas, especialmente durante votaciones clave como la reforma laboral. Sus miembros, a menudo, han optado por negociaciones individuales y votos dispares, priorizando intereses provinciales específicos por encima de una postura unificada. Esta dinámica interna, descrita por algunos como una «estrategia SanCor» donde se permite la heterogeneidad de votos mientras se resguardan los intereses centrales de sus principales referentes, ha llevado a que el bloque se encuentre prácticamente disuelto como una fuerza de oposición cohesionada.
La formación de este nuevo grupo de gobernadores, que busca una representación más efectiva de las provincias en el Parlamento, coincide con una reconfiguración en el Senado. Allí, tres legisladores —Sandra Mariela Mendoza (Tucumán), Carolina Moisés (Jujuy) y Guillermo Andrada (Catamarca)—, alineados con algunos de estos gobernadores, abandonaron el interbloque peronista para conformar un nuevo espacio, «Convicción Federal». Este quiebre subraya una tendencia hacia la autonomía de las estructuras partidarias tradicionales y la búsqueda de una mayor incidencia provincial en la agenda legislativa. Los gobernadores enfatizaron que «Comparten la visión de la necesidad de que el federalismo sea real y concreto y no quede solo en anuncios», marcando una hoja de ruta centrada en el desarrollo regional, la infraestructura y la proyección internacional de sus economías.
Este panorama político sugiere una redefinición de alianzas y estrategias en el ámbito legislativo, donde los intereses provinciales ganan peso frente a los alineamientos partidarios tradicionales. Mientras un grupo de gobernadores se consolida en torno a una agenda de diálogo y federalismo, otro espacio que buscaba la confrontación se diluye, reflejando la complejidad y fluidez del escenario político argentino actual.
