El escenario político en el Senado argentino se ve sacudido por una profunda fragmentación en el bloque peronista, que se encamina a su división más significativa desde el retorno a la democracia. La tensión interna, exacerbada por debates recientes como la aprobación de la reforma laboral y la votación del Presupuesto, ha llevado a un grupo de legisladores a considerar su desvinculación del interbloque principal, que actualmente preside José Mayans. Esta ruptura, que se espera sea anunciada en las próximas horas, marcará un antes y un después en la composición de la Cámara alta.
Los senadores que integran la bancada conocida como Convicción Federal, distanciados de la línea más cercana a Cristina Kirchner, han sido el epicentro de esta crisis. Tres de sus cinco miembros –Guillermo Andrada de Catamarca, Sandra Mendoza de Tucumán y Carolina Moises de Jujuy– se perfilan como los principales impulsores de la escisión. Su decisión se alinea con la postura de gobernadores como Raúl Jalil, Osvaldo Jaldo y Gustavo Sáenz, quienes han mostrado una mayor apertura al diálogo con el oficialismo. Uno de los senadores involucrados expresó con contundencia la situación: «Ya no hay más tiempo, lo vamos a anunciar antes de la preparatoria. La ruptura se va a producir, la cuestión es si nos vamos tres, cuatro o cinco. Así no podemos seguir, con este nivel de violencia, y sin coincidir con las estrategias de Cristina ni los métodos de Mayans».
De concretarse la salida de estos tres legisladores, el interbloque peronista se reduciría a veinticinco senadores, una cifra que representa su menor caudal desde 1983 y que lo dejaría lejos de la capacidad de reunir el quórum necesario para sesionar por sí solo. Esta situación no solo debilita la capacidad de negociación y oposición del peronismo en el Congreso, sino que también refleja las crecientes diferencias internas y la dificultad para mantener una estrategia unificada. La sesión preparatoria de este martes, donde se definirán autoridades y la conformación de comisiones, actúa como un plazo límite para la formalización de esta histórica división.
