La Cámara de Diputados dio luz verde a la propuesta de reforma laboral impulsada por el Poder Ejecutivo, en una jornada marcada por un paro nacional convocado por la Confederación General del Trabajo (CGT) en rechazo a estas modificaciones. El proyecto obtuvo una aprobación general con 135 votos a favor y 115 en contra, representando una victoria para el oficialismo en medio de un clima de tensión social. La medida de fuerza, que afectó principalmente al transporte, buscaba presionar a los legisladores mientras se debatían los cambios en las normativas laborales.

Durante la votación en particular, el Título I fue aprobado con 133 votos positivos, tras la eliminación del polémico artículo 44, que versaba sobre el régimen de licencias por enfermedad. El Título II, que incluye la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), también recibió el visto bueno con 130 votos a favor. El respaldo de legisladores vinculados a gobernadores de diversas provincias, como Salta, Jujuy, Misiones, Neuquén, San Juan y Tucumán, resultó crucial para el avance de la iniciativa. La presencia de funcionarios del Poder Ejecutivo en el Congreso, como la secretaria general de la Presidencia y el jefe de Gabinete, subrayó la importancia que el gobierno le otorgó a esta sesión. Este apoyo generó fuertes roces dentro del peronismo, con acusaciones de «traición» hacia aquellos legisladores que facilitaron el quórum o votaron a favor de la reforma. Sergio Palazzo, por ejemplo, advirtió que de aprobarse la reforma laboral habrá “una catarata de pedidos de inconstitucionalidad”.

Mientras tanto, el paro nacional de la CGT, el cuarto desde el inicio de la actual administración, generó interrupciones significativas en el transporte público. Gremios como la UTA, La Fraternidad y los sindicatos de subtes y pilotos adhirieron a la medida, lo que resultó en la cancelación de 255 vuelos de Aerolíneas Argentinas y la paralización de trenes y colectivos en gran parte del país. Sin embargo, el acatamiento fue dispar en otros sectores; muchos comercios, estaciones de servicio y servicios de aplicaciones funcionaron con normalidad. Incluso, algunas líneas de colectivos operaron, y se observó un aumento en el uso de vehículos particulares y combis para sortear las dificultades de traslado. El gobierno, por su parte, había intimado a algunos gremios a no adherir al paro, argumentando la existencia de conciliación obligatoria. Ahora, el proyecto de reforma laboral deberá regresar al Senado para su revisión, donde se espera un rápido tratamiento para su eventual sanción definitiva.