El costo de la carne ha experimentado un incremento considerable en los últimos dos meses, superando con creces el índice de inflación general.
Esta escalada de precios, que oscila entre un 20% y un 30%, está generando una reconfiguración en los patrones de consumo de los hogares, obligando a los compradores a ajustar sus decisiones en el mostrador de las carnicerías. Por ejemplo, cortes como el lomo pueden encontrarse hoy en torno a los $25.000 el kilo y el asado unos $20.000, mientras que la tapa de asado, que en diciembre rondaba los $10.000, ahora se vende por unos $16.000. La búsqueda de alternativas más económicas y la reducción de las porciones se han vuelto una constante en la mesa de muchos argentinos.
Un recorrido por diversos puntos de venta en la Capital Federal y el Conurbano revela una clara segmentación en las estrategias de los consumidores. En zonas de menor poder adquisitivo, la preferencia se inclina hacia cortes más accesibles como el roast beef o la paleta, que se ofrecen a unos $15.000 el kilo, o la falda, que puede conseguirse por $13.000. En estos barrios, la carne aviar se ha consolidado como una opción predilecta, especialmente cuando se presentan ofertas. Por otro lado, en áreas de mayor ingreso, si bien se mantiene la elección de cortes de mayor valor como el lomo o la entraña, la cantidad adquirida se ha visto reducida, priorizando la calidad sobre el volumen.
Los carniceros consultados confirman la magnitud y la velocidad de estos aumentos. Un comerciante de Avellaneda, Roberto, señaló que la suba acumulada en dos meses fue cercana al 30%, impactando directamente en el volumen de ventas. Ante este escenario, las promociones de «dos kilos por un poco menos» se han vuelto habituales en muchos locales, aunque los propios vendedores admiten una disminución general en el volumen de ventas. La situación actual dibuja un panorama donde el impacto de los precios no es solo una cifra estadística, sino una realidad que transforma las costumbres culinarias, la frecuencia de los encuentros alrededor de un asado y la elección final de lo que llega al plato de cada familia.
