El panorama financiero en Argentina experimentó una jornada de retroceso, con los activos locales reflejando la volatilidad que dominó los mercados internacionales. A pesar de un inicio de sesión que insinuaba una recuperación, la tendencia se revirtió drásticamente, llevando a los inversores a desprenderse de sus tenencias. Esta dinámica se enmarca en un contexto global de cautela, donde la incertidumbre se ha convertido en la norma.

Las acciones de empresas argentinas que cotizan en Wall Street, conocidas como ADRs, sufrieron una caída superior al 6%, un movimiento que encontró eco en la bolsa de Buenos Aires, la cual registró un descenso del 0,7% y acumula una pérdida cercana al 6% en las últimas tres jornadas. Este comportamiento se alinea con la debilidad observada en los principales índices de Nueva York, como el S&P500 y el tecnológico Nasdaq, afectados por una masiva venta de papeles de compañías de software ante la preocupación por el impacto de la inteligencia artificial. Las tensiones geopolíticas también contribuyen a esta aversión al riesgo, afectando particularmente a las economías emergentes, donde el índice correspondiente bajó un 1,1%. En este escenario, los bancos argentinos se vieron especialmente perjudicados, con el ADR de BBVA liderando las bajas con un 6,2%.

En el segmento de la deuda, los bonos argentinos mostraron resultados mixtos, con la mayoría de los títulos bajo ley internacional experimentando descensos, aunque el Global 2029 logró una ligera suba del 0,7%. El riesgo país, por su parte, se mantuvo estable en 503 puntos. A contramano de esta tendencia bajista en los mercados, el Banco Central continuó con su estrategia de acumulación de reservas, adquiriendo 44 millones de dólares en la jornada, sumando 140 millones en tres días y alcanzando los 1.297 millones en lo que va del año. Un analista del mercado, Gustavo Ber, señaló que «los activos domésticos siguen dominados principalmente por el apetito por riesgo global, mientras los operadores monitorean las negociaciones camino a la reforma laboral y las compras de divisas del BCRA». La expectativa de los inversores se centra ahora en la claridad sobre la gestión de la deuda externa, buscando una «hoja de ruta» para los vencimientos de este año y 2027, lo cual es crucial ante la cautela pre-electoral.