En un reciente evento en Mar del Plata, el presidente Javier Milei intensificó su retórica contra ciertos sectores empresariales, acusándolos de prácticas desleales y de buscar beneficios indebidos del Estado. Durante su participación en la Derecha Fest, el mandatario defendió con vehemencia su programa de gobierno y la filosofía capitalista, al tiempo que lanzó una dura advertencia a aquellos que, según sus palabras, «hacen negocios turbios con el Estado», sentenciando que «deben ir a la quiebra». Este pronunciamiento se enmarca en un contexto de creciente tensión con el Grupo Techint, tras la polémica licitación de tubos para el gasoducto de Vaca Muerta.

El presidente no dudó en señalar a quienes ofrecen «productos más caros y de peor calidad», afirmando que no merecen el favor del mercado. En un claro mensaje dirigido a la cúpula de Techint, a la que previamente había aludido con un apodo despectivo, Milei insistió en que si estas empresas persisten en sus métodos, «deben desaparecer e ir a la quiebra». La controversia se agudizó luego de que una compañía india, Welspun, obtuviera la adjudicación para el suministro de ductos, presentando una oferta significativamente inferior a la de Tenaris, filial de Techint, lo que el gobierno interpretó como una victoria de la competencia y una señal de su rechazo a las barreras comerciales proteccionistas.

En su discurso, el jefe de Estado también abordó temas más amplios, reiterando su visión de una Argentina que abrace las «ideas de la libertad y el capitalismo» para convertirse en «el país más libre del mundo». Criticó el intervencionismo estatal, al que calificó de «prisión», y extendió sus reproches no solo a figuras políticas del pasado, sino también a «los socios que tienen el sector privado que hacen negocios turbios». El presidente enfatizó que quienes «perjudican a millones para llevarse sus coimas junto a los políticos» no son «creadores de bienestar, son destructores de la sociedad», dejando en claro que su administración no tolerará tales prácticas.