La licitación para la provisión de caños del gasoducto que conectará Vaca Muerta con Río Negro ha desatado una fuerte controversia, con el grupo Techint en el centro de la escena. El consorcio Southern Energy, compuesto por YPF, Pan American Energy y Pampa Energía, optó por la propuesta de la empresa india Welspun, cuya oferta resultó ser considerablemente más económica, dejando a la subsidiaria de Techint, Siat-Tenaris, en una posición desventajosa. Esta decisión se mantuvo firme a pesar de las gestiones de Paolo Rocca y el respaldo de Horacio Marín, actual CEO de YPF y ex directivo de Techint.

La propuesta de Welspun, que ascendió a unos 203 millones de dólares, fue aproximadamente un 45% inferior a la de Tenaris, que se destacó como la más costosa entre las participantes. A pesar de que Marín facilitó a Techint la posibilidad de mejorar su oferta inicial, la reducción fue marginal, manteniendo una diferencia de 80 millones de dólares por encima de la propuesta ganadora. La adjudicación a Welspun se concretó de manera unánime el 23 de diciembre de 2025. Sin embargo, Techint continuó presentando ofertas fuera de los plazos establecidos, incluso después de que el contrato ya había sido firmado, intentos que fueron rechazados por ser incompatibles con la transparencia del proceso.

Ante este escenario, Techint ha intensificado su presión sobre el gobierno, solicitando a la Secretaría de Comercio que declare la existencia de «dumping» por parte de la empresa india y, en consecuencia, anule la licitación. El argumento central de Rocca es que Welspun habría vendido los caños a un precio artificialmente bajo. No obstante, fuentes cercanas al proceso han desestimado estas acusaciones, señalando que Welspun produjo los caños en India y adquirió la chapa de manera competitiva. Además, se ha puesto en evidencia que el acero que utiliza Tenaris en Argentina es importado en su totalidad desde Brasil, de una empresa controlada por el propio grupo, lo que debilita su argumento de «compre argentino».

La situación se complica aún más al considerar que, en la lista de ofertas, Tenaris quedó en sexto lugar, superada por otras cuatro empresas, incluyendo dos indias y tres chinas. La postura de Techint, que llegó a amenazar con el cierre de su planta en Valentín Alsina si no obtenía la adjudicación, no fue bien recibida por el gobierno. Este episodio resalta la creciente competencia internacional en el sector y los desafíos que enfrentan las empresas locales frente a ofertas globales más ajustadas.