La infraestructura vial de Argentina enfrenta un panorama crítico, con un alarmante porcentaje de rutas nacionales en condiciones deficientes. Un informe elaborado por la Federación del Personal de Vialidad Nacional revela que dos de cada tres vías se encuentran en mal estado, una situación que se agrava por la drástica reducción presupuestaria y la subejecución de fondos por parte del gobierno actual. Esta crisis no solo impacta la seguridad vial, sino que también genera un aumento en los costos logísticos y una disminución de la competitividad regional.
El análisis de los trabajadores de Vialidad Nacional subraya que el presupuesto destinado a la obra pública para el año 2026 experimenta una caída real cercana al 75% en comparación con el de 2023. Esta medida, calificada como «brutal y deliberada», ha llevado a que entre el 60% y el 70% de la red vial nacional presente un estado regular o malo, afectando arterias clave en todas las provincias. La falta de mantenimiento preventivo, como la campaña invernal, acelera el deterioro de las rutas, transformando fallas menores en colapsos estructurales y multiplicando los costos de futuras reparaciones.
A la compleja situación se suma la controversia por la designación de un pediatra, conocido por su actividad en la elaboración de cerveza artesanal, para un puesto clave en Vialidad Nacional, en un momento de colapso de las rutas en provincias como Jujuy. Además, el Impuesto a los Combustibles Líquidos, que debería destinarse específicamente a obras viales, continúa siendo recaudado sin que esos fondos se ejecuten en su totalidad.
La crisis también se refleja en el ámbito laboral, con el despido de más de 800 profesionales técnicos y operativos altamente especializados en los últimos dos años, y la amenaza de eliminar otras 900 posiciones a través de retiros voluntarios. Esta pérdida de personal calificado, sumada a la desinversión, profundiza la problemática y pone en riesgo la capacidad de respuesta ante el deterioro progresivo de la red vial del país.
