Un jueves de intenso calor se transformó en una jornada de caos para casi un millón de hogares en la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano, al sufrir un masivo corte de energía eléctrica. Usuarios de las empresas Edenor y Edesur se vieron afectados por esta interrupción del servicio, que se posiciona como uno de los más significativos de los últimos tres años, recordando un evento similar ocurrido a fines de diciembre pasado. La situación generó un profundo malestar entre los ciudadanos, quienes expresaron su indignación ante la recurrencia de estas fallas en un contexto de tarifas elevadas.

La falla principal, según informó Edenor, se originó en la Subestación Morón, específicamente en su nivel de 220 kV, impactando inicialmente a cerca de 800.000 clientes. Este incidente provocó la desconexión de cuatro líneas de alta tensión, afectando a un tercio de la demanda total de Edenor y resultando en la pérdida de aproximadamente 3.000 MW. Mientras la temperatura superaba los 32 grados y la sensación térmica rozaba los 35, barrios como Núñez, Palermo y Caballito en la Capital, y localidades como Vicente López y San Martín en el Gran Buenos Aires, quedaron a oscuras. La interrupción afectó semáforos, generando congestión vehicular, y complicó el transporte público, con demoras en algunas líneas de subte. La frustración se hizo sentir en las calles y redes sociales, donde un usuario de X (antes Twitter) manifestó: «Aumentaron la tarifa del suministro como quisieron, de manera totalmente indiscriminada y el servicio empeoró».

A pesar de la rápida normalización del servicio reportada por Edenor, que aseguró haber restablecido la energía al 90% de sus usuarios afectados en la primera hora, y Edesur, que también sufrió el arrastre de la falla afectando a unos 100.000 clientes, el incidente dejó al descubierto la vulnerabilidad del sistema eléctrico. Vecinos como Liliana, comerciante en Bulnes y Santa Fe, se encontraron sin información clara sobre el retorno del servicio, mientras otros, como Jeremías Vallejo en Núñez, relataron situaciones extremas como personas atrapadas en ascensores. La falta de respuestas y la dificultad para realizar reclamos automáticos fueron puntos de queja recurrentes, llevando a otro usuario a preguntarse: «¿a quién le reclamo el resarcimiento?» tras perder parte de su jornada laboral.