La deuda pública bruta de Argentina ha experimentado un notable incremento desde el inicio de la actual administración, superando los 455.000 millones de dólares. Este aumento, cercano al 7% en apenas un mes, se registró principalmente en diciembre y representa un salto significativo desde los 425.556 millones de dólares que se contabilizaban al asumir el nuevo gobierno en noviembre. La situación genera un análisis detallado sobre la composición y las causas de este crecimiento en el pasivo del Estado.

Según los datos oficiales de la Secretaría de Finanzas, la variación se explica por diversos factores, incluyendo la capitalización de intereses, el ajuste de bonos atados a la inflación, nuevos préstamos de organismos financieros internacionales y la colocación de bonos en moneda extranjera. En diciembre, el stock de deuda bruta en situación de pago normal se elevó en 9.070 millones de dólares respecto al mes anterior. Este incremento se debió a un aumento de 10.865 millones de dólares en la deuda en moneda extranjera, parcialmente compensado por una disminución de 1.795 millones de dólares en la deuda en moneda local, atribuida en parte a la devaluación del peso.

Los pagos de deuda pública realizados por la Administración Central en diciembre ascendieron a 15.555 millones de dólares, con una vasta mayoría en moneda nacional. Estos pagos fueron financiados con la emisión de nueva deuda y el acceso a préstamos de entidades como el BID y el Banco Mundial, superando los desembolsos en más de 3.000 millones de dólares. Actualmente, el 58% de la deuda se encuentra en moneda extranjera, mientras que el 42% restante está en moneda local. Del total, 96.122 millones de dólares corresponden a organismos financieros internacionales, con el Fondo Monetario Internacional siendo el principal acreedor con 57.230 millones de dólares.