El Banco Central de la República Argentina (BCRA) concretó una significativa operación de compra de divisas este miércoles, marcando la adquisición más importante en los últimos diez meses. Esta acción, que se enmarca en la estrategia gubernamental para influir en el mercado cambiario, busca, según la línea editorial, mantener la estabilidad del valor del dólar. La jornada se caracterizó por un volumen de negocios moderado, donde la entidad monetaria absorbió una parte sustancial de las divisas disponibles.
La entidad monetaria adquirió 187 millones de dólares, lo que representa el 70% del total negociado en la rueda, que ascendió a 268 millones de dólares. Fuentes del sector indicaron que esta compra se realizó «en bloque», a partir de ingresos de divisas por colocaciones de deuda de empresas privadas, sugiriendo una operación por fuera del flujo habitual del mercado. Esta intervención se produce después de que el equipo económico modificara su estrategia a principios de enero, habilitando al Central a retomar las compras tras nueve meses de inactividad. A pesar de esta inyección de demanda por parte del BCRA, el dólar minorista experimentó un descenso de cinco pesos, cerrando en 1.480 pesos, mientras que el mayorista se ubicó en 1.456,50 pesos. Analistas atribuyen esta baja a la atractiva oferta de altas tasas en pesos que el gobierno está proponiendo a los inversores.
Paralelamente a la dinámica del dólar, los mercados financieros mostraron un comportamiento mixto. El Tesoro logró un exitoso rollover de deuda por 9,37 billones de pesos, cubriendo casi la totalidad de sus vencimientos, aunque a costa de ofrecer tasas de hasta el 49% anual. Sin embargo, este éxito en la deuda en pesos no se reflejó en los bonos soberanos en dólares, que continuaron su tendencia a la baja. El riesgo país, un indicador clave de la percepción de riesgo de Argentina, se elevó a 586 puntos básicos, su nivel más alto en el último mes, a pesar del reciente pago de un vencimiento de deuda. En el ámbito internacional, las acciones argentinas que cotizan en Wall Street registraron pérdidas superiores al 5%, en un contexto de incertidumbre global influenciado por tensiones políticas y económicas.
