La política entrerriana fue testigo de un encuentro que, lejos de tender puentes, parece haber profundizado las fisuras dentro del principal partido opositor. El actual gobernador, Rogelio Frigerio, mantuvo una reunión privada con su antecesor, Gustavo Bordet, en un momento de particular tensión por el debate sobre la reforma laboral a nivel nacional. Esta cita, que se desarrolló en la Casa de Gobierno, generó un fuerte malestar entre otros referentes justicialistas, quienes interpretaron la movida como una estrategia para desarticular la unidad de su bloque y, de paso, favorecer la agenda del gobierno nacional.

El contexto de este diálogo es clave. Días antes, un grupo de legisladores nacionales del Partido Justicialista, entre los que se encontraba Bordet, había presentado al Ejecutivo provincial un informe detallado sobre el posible impacto fiscal de la reforma laboral. Este estudio advertía sobre una significativa merma en la coparticipación para las provincias, estimando pérdidas millonarias para Entre Ríos. Junto con el análisis, los diputados habían solicitado una audiencia con el gobernador para discutir estas preocupaciones. Sin embargo, la respuesta oficial fue un silencio inicial, seguido por la decisión de Frigerio de recibir únicamente a Bordet, y no en su rol de legislador, sino como exmandatario, con una agenda de temas distinta a la planteada por el bloque.

Esta elección selectiva del interlocutor provocó una reacción de enojo y frustración entre los demás firmantes del pedido de audiencia. «No nos contestaron la nota así que lo de Bordet debe ser algo de él», expresó uno de los afectados, mientras otro, con evidente molestia, comentó: «Es Bordet siendo Bordet». Estas declaraciones reflejan la percepción de una jugada personal que ignora el esfuerzo colectivo y debilita la postura unificada del peronismo. La falta de una conducción clara y la preeminencia de personalismos han dejado al justicialismo entrerriano en una posición vulnerable, facilitando maniobras que buscan dividir sus filas.

Aunque Bordet intentó justificar el encuentro como una «reunión institucional» convocada por el gobernador para abordar «temas que interesan a los entrerrianos», y aseguró que la discusión sobre la coparticipación se daría en una futura cita con los legisladores, el daño ya estaba hecho. Su participación en este diálogo a solas, independientemente de sus intenciones, fue percibida por sus pares como un acto que favorece la estrategia del oficialismo provincial de fragmentar a la oposición, en línea con los intereses del gobierno nacional.