Argentina cierra 2025 con una aceleración inflacionaria que genera preocupación en el ámbito económico. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de diciembre alcanzó el 2,8%, marcando el quinto mes consecutivo de incremento. Este repunte, que se produce tras una devaluación del peso del 28,5% en el año, parece confirmar la persistencia del «pass through», donde la depreciación de la moneda se traslada rápidamente a los precios. Las proyecciones de consultoras privadas para 2026 ya superan el 30%, triplicando las estimaciones oficiales del Presupuesto. A pesar de esta tendencia alcista mensual, el gobierno ha optado por destacar la inflación interanual del 31,5%, presentándola como la más baja en ocho años.

En paralelo a la escalada inflacionaria, el gobierno enfrenta una compleja situación con el Fondo Monetario Internacional (FMI), acumulando incumplimientos en las metas acordadas. La revisión del organismo, crucial para la liberación de un desembolso de 1.000 millones de dólares, ha sido pospuesta en varias ocasiones. La principal preocupación radica en la acumulación de reservas internacionales netas (RIN), que muestran un déficit superior a los 16.000 millones de dólares, muy lejos de la meta de apenas 1.000 millones de dólares en negativo. Esta brecha de 15.000 millones de dólares hace prever la necesidad de un nuevo «waiver» o dispensa por parte del FMI.

Aunque el gobierno logró un superávit primario en 2024, la situación fiscal de 2025 se tornó más exigente. La caída en la recaudación complicó el cumplimiento de la meta fiscal, estimándose un superávit primario cercano al 1% del PBI. El gasto público de diciembre, por su parte, mostró un crecimiento real interanual del 4%, impulsado por subsidios económicos (especialmente energéticos), transferencias a provincias y jubilaciones, mientras que la obra pública y las transferencias de capital sufrieron fuertes recortes. La combinación de una inflación persistente y el incumplimiento de las metas con el FMI configura un panorama económico desafiante para el inicio de 2026, con presiones adicionales por el ajuste de precios regulados y la estacionalidad de enero y febrero.