El peronismo bonaerense se encuentra en un punto de inflexión, con intensas negociaciones en curso para definir su futuro liderazgo y evitar una contienda interna que podría fragmentar aún más al partido. A poco más de un mes del plazo límite para la presentación de candidaturas, la tensión es palpable entre el sector que responde al gobernador Axel Kicillof y el que apoya a Máximo Kirchner, actual presidente del PJ provincial. La facción cercana a Kicillof ha dejado claro que no aceptará la continuidad de Kirchner ni de ningún sucesor vinculado directamente a La Cámpora, marcando una clara distancia.
Desde el entorno del gobernador, se percibe una fuerte convicción de que es imperativo «ordenar este tipo de cuestiones» para que Kicillof pueda avanzar en su proyección política a nivel nacional. Aunque algunos dirigentes prefieren evitar una interna, argumentando que «puede ser un quilombo y el padrón no es confiable para nadie», otros ven en una elección interna una oportunidad para «legitimar la renovación y movilizar el partido», siempre que la disputa se mantenga dentro de ciertos límites. En este contexto, la vicegobernadora Verónica Magario emerge como una figura fuerte para la sucesión, con el respaldo explícito del gobernador, quien la considera «naturalmente una candidata».
Paralelamente a esta disputa provincial, Kicillof ha estado trabajando en una estrategia más amplia para fortalecer el bloque de gobernadores peronistas y construir un nuevo espacio político a nivel nacional, el Movimiento Derecho al Futuro (MDF). Esta iniciativa lo posiciona cada vez más lejos de la influencia de Cristina Kirchner, con quien no mantiene contacto desde hace meses. Fuentes cercanas al gobernador señalan que «las provincias no viven de la ideología y las frases de Los Redondos», reflejando un descontento con la anterior conducción. La búsqueda de Kicillof es clara: consolidar un liderazgo federal que marque el «final del ciclo político de Cristina Kirchner» y se perfile como el principal articulador de una oposición a la actual administración nacional. El 8 de febrero será una fecha clave para determinar si el peronismo bonaerense logrará un acuerdo o se encamina a una interna el 15 de marzo.
