El gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, ha confirmado públicamente la exigencia del ministro de Economía, Luis Caputo, para que la provincia liquide de manera inmediata los 800 millones de dólares que obtuvo a través de un crédito internacional destinado a obras de infraestructura. Sin embargo, el mandatario provincial ha dejado claro que no cederá a estas presiones y que la liquidación de los fondos se realizará de forma gradual, a medida que avancen los proyectos previstos en su jurisdicción. Esta postura subraya la determinación de la administración santafesina de priorizar los intereses económicos de la provincia.

Pullaro explicó que los dólares se encuentran resguardados en el exterior y que la provincia dispone de un plazo de hasta 180 días para su ingreso al país. La decisión de no liquidarlos de inmediato se basa en la volatilidad del tipo de cambio, ya que, según sus declaraciones, «Nación pretendía que los trajésemos ya, pero con la volatilidad del dólar eso implicaba una pérdida para Santa Fe». El gobernador enfatizó que el objetivo es evitar cualquier perjuicio financiero para la provincia, afirmando que «no queremos que Santa Fe pierda un solo peso» y que los fondos están destinados exclusivamente a infraestructura, no a gastos corrientes.

La urgencia del gobierno nacional, liderado por el ministro Caputo, se vincula con la necesidad de engrosar las reservas y afrontar vencimientos de deuda inminentes, como el del 9 de enero. Estimaciones del mercado sugieren que el Tesoro enfrenta un déficit significativo para cubrir estos compromisos. En este contexto de búsqueda de divisas, el gobierno central ha explorado diversas vías, incluyendo la adjudicación de concesiones hidroeléctricas con plazos de pago muy ajustados y una fallida campaña para atraer «dólares del colchón» mediante una ley de inocencia fiscal aún no promulgada.

Más allá de la cuestión de los 800 millones de dólares, la relación entre Santa Fe y el gobierno nacional se ha tensado por otros reclamos. Pullaro ha señalado la deuda de la Nación con las cajas previsionales no transferidas de la provincia, que asciende a cerca de dos billones de pesos, y ha criticado la parálisis de la obra pública federal, especialmente el deterioro de rutas nacionales como la Circunvalación de Rosario. El gobernador ha manifestado su disposición a que la provincia asuma la gestión de estas infraestructuras si el gobierno central carece de los recursos para mantenerlas, reiterando su compromiso de defender los recursos y la autonomía de Santa Fe: «No hay presión que pueda cambiar eso».