El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, ha puesto en marcha una ambiciosa estrategia con miras a las elecciones presidenciales de 2027. Este año se perfila como decisivo para la consolidación de su figura política, buscando edificar una alternativa al actual gobierno nacional. Sus movimientos recientes incluyen un plenario en Ensenada, donde delineó una «nueva etapa más decidida y más potente de construcción de una fuerza política que trascienda nuestra provincia de Buenos Aires», y una marcada postura opositora a través de sus comunicaciones.
Un pilar fundamental de esta construcción es el control del Partido Justicialista (PJ) bonaerense y el respaldo de las organizaciones sindicales. Kicillof ha mantenido encuentros con los principales referentes de las dos CTA y la cúpula de la CGT. En este esquema, la vicegobernadora Verónica Magario ha ganado un rol protagónico, siendo impulsada por el círculo cercano del gobernador para asumir la conducción del PJ provincial, actualmente en manos de Máximo Kirchner. Magario fue contundente en un acto en La Matanza, afirmando: «Acá tenés una tropa que te va a bancar para lo que vos necesites. Tenemos que caminar. Pasen las Fiestas y el 2 de enero estamos caminando de vuelta para construir un proyecto nacional y popular», y añadió: «Se que vamos a ir por la herramienta del Partido Justicialista este 15 de marzo».
Esta ofensiva por el PJ bonaerense se da en un contexto de evidente fractura con el cristinismo y La Cámpora, una realidad que incluso es asumida en el gabinete de Kicillof. Aunque el gobernador no se involucrará directamente en la disputa partidaria, sus intendentes y ministros más cercanos sí lo harán, buscando que la elección interna del partido sea una señal clara de que la jefatura política del peronismo debe recaer en él. Algunos dirigentes cuestionan su estilo de liderazgo, que consideran poco contundente, pero su entorno defiende un modelo basado en la deliberación.
Más allá de la interna partidaria, Kicillof busca tejer alianzas con otros gobernadores del PJ, así como con movimientos sociales y sindicales, para centralizar un peronismo atomizado. Su objetivo es dar volumen a una alternativa política que no solo se oponga al gobierno nacional, sino que también integre a sectores de otros partidos. Este año será crucial para definir su trayectoria y el futuro del principal partido de oposición en Argentina.
