Un reciente estudio revela una preocupante escalada en la presión económica que enfrentan los inquilinos en el Área Metropolitana de Buenos Aires. La investigación, denominada Encuesta Inquilina 2025 y llevada a cabo por instituciones como ACIJ, la UBA, el Conicet y el CELS, analizó más de mil casos y arrojó cifras que evidencian una creciente dificultad para sostener los gastos de vivienda. Los resultados indican que una proporción significativa de las familias debe destinar una parte mayoritaria de sus ingresos mensuales únicamente al pago del alquiler, lo que genera un panorama de incertidumbre y vulnerabilidad.
Durante el último año, la cantidad de hogares que asignan más de la mitad de sus recursos económicos al arrendamiento de su vivienda experimentó un salto considerable, pasando del 38% al 57%. Paralelamente, aquellos que lograban mantener este gasto por debajo de un tercio de sus ingresos se redujeron drásticamente, del 33% al 21%. Esta situación se agrava al considerar que una quinta parte de los inquilinos se vio forzada a contraer deudas para poder cubrir el costo de su alquiler. De hecho, entre quienes reportaron tener algún tipo de deuda, un abrumador 77% señaló que la razón principal era el pago de la renta, un incremento de 10 puntos respecto al año anterior y 15 puntos en comparación con 2022.
La inestabilidad habitacional se ha convertido en una realidad palpable para muchos. Un tercio de los encuestados manifestó tener expectativas negativas sobre la posibilidad de mantener su hogar a largo plazo. Específicamente, el 18% anticipa que deberá abandonar su vivienda antes de la finalización del contrato, mientras que un 13% desearía renovar pero considera que las condiciones no se lo permitirán. Este escenario se ve influenciado por la modificación de la Ley de Alquileres, que ha provocado una drástica disminución en la duración de los contratos, pasando del 42% con acuerdos de tres años a solo un 9% en la actualidad. Además, la necesidad económica ha llevado a un aumento notable en la participación laboral de personas mayores: el porcentaje de hogares sostenidos por individuos de más de 60 años que trabajan creció del 30% al 47% entre 2024 y 2025.
