El empresario, con una reconocida trayectoria en el ámbito teatral, ha emergido como una figura central en la gestión de los recursos económicos de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), tejiendo una compleja red de negocios que involucra sumas millonarias. Su ascenso en este sector se vincula estrechamente con su pasado político, donde cultivó una relación cercana con Sergio Massa, y su posterior conexión con Claudio «Chiqui» Tapia, presidente de la entidad futbolística. Este entramado de compañías, algunas con sede en Estados Unidos, ha asumido la representación comercial exclusiva de la AFA en el exterior, manejando patrocinios y eventos internacionales de la Selección Nacional.

La incursión de este productor en la esfera pública no estuvo exenta de polémicas. Durante su paso como director en Aerolíneas Argentinas, entre 2019 y 2022, se vio envuelto en controversias, como la excepcional repatriación de un cuerpo durante las estrictas restricciones de la pandemia de 2020, un hecho que derivó en una investigación judicial. También, en ese período, se destacó su rol en la gestión de vuelos para futbolistas varados, lo que fortaleció sus lazos con la cúpula de la AFA. Su salida de la aerolínea estatal coincidió con denuncias sobre la omisión de declarar bienes en el extranjero y posibles irregularidades en sus declaraciones juradas, incluyendo la desaparición de una propiedad en Nueva York y una importante suma de dinero en efectivo de sus registros patrimoniales.

Tras su etapa en la función pública, el empresario consolidó su influencia en el fútbol a través de dos vías principales. Por un lado, mediante una empresa dedicada a la venta de entradas digitales, que comenzó con clubes locales y escaló hasta gestionar los tickets para los partidos de la Selección Argentina y la Copa Argentina. Por otro, a través de una firma radicada en Miami, que se convirtió en el agente comercial exclusivo de la AFA para el exterior, encargada de captar patrocinios y organizar eventos. Este acuerdo, que canaliza todos los ingresos generados fuera del país por la Selección, ha sido objeto de escrutinio, especialmente tras revelaciones periodísticas sobre un presunto desvío de fondos millonarios a sociedades no identificadas. El productor ha defendido la legalidad de sus operaciones, afirmando que su empresa es privada y cumple con la legislación vigente, y que «no existe al día de la fecha ninguna imputación, investigación formal ni observación administrativa que vincule a Tour o a mi persona con maniobras ilícitas irregulares de ningún tipo». Además, ha señalado que «la empresa le paga a la AFA los fondos que le corresponden» con «liquidaciones absolutamente respaldadas» y «fondos absolutamente trazables».