En medio de la frenética actividad legislativa que busca la aprobación de la reforma laboral y el Presupuesto 2026, un proyecto de ley crucial se cierne sobre el Congreso argentino con advertencias de inconstitucionalidad y concentración de poder: la llamada «regla fiscal». El diputado opositor Maxi Ferraro ha emitido una crítica contundente, calificando la iniciativa como un «mamaracho jurídico e inconstitucional» que pretende disciplinar al Congreso y otorgar superpoderes al Jefe de Gabinete.

Ferraro señala que, si bien el objetivo de equilibrio fiscal es compartido, el texto propuesto por el oficialismo y La Libertad Avanza «choca abiertamente con la Constitución», vaciando de funciones al Poder Legislativo en materia presupuestaria. El diputado detalla seis puntos de extrema gravedad que, a su juicio, demuestran la inconstitucionalidad del proyecto y la premura con la que se pretende aprobar:

En primer lugar, Ferraro denuncia un «disciplinamiento del Congreso», al pretender condicionar el debate y la sanción de leyes presupuestarias a través de exigencias previas o vigencia condicionada. Esto, según el legislador, altera el proceso constitucional de formación de leyes. En segundo lugar, cuestiona la concesión de «superpoderes al Jefe de Gabinete», quien, sin límites ni control ex post, podría modificar el presupuesto votado por el Congreso, vaciando de contenido la función legislativa.

Como tercer punto, el diputado señala la «invención de nulidades absolutas e insanables que no existen», argumentando que una ley ordinaria no puede crear nuevas nulidades ni imponerse sobre leyes futuras del Congreso, facultades que la Constitución reserva expresamente. En cuarto lugar, Ferraro critica la «amenaza a los legisladores» mediante el uso abusivo del artículo 36 de la Constitución, que sanciona delitos contra el orden democrático, calificándolo como una herramienta de disciplinamiento político.

La quinta objeción se centra en las «modificaciones penales sin debate penal», ya que el proyecto crearía nuevos tipos de delitos sin ser derivado a la Comisión de Legislación Penal, limitando el análisis a la Comisión de Presupuesto y Hacienda. Finalmente, Ferraro señala una aparente contradicción en el punto de «disciplinamiento del Congreso, pero para el Ejecutivo no hay prohibición». Critica la falta de restricciones efectivas para el gasto vía emisión monetaria por parte del Banco Central, señalando que la mención de que el Ejecutivo «deberá abstenerse» de pedir adelantos transitorios es «tibia y decorativa».

El diputado Maxi Ferraro hace un llamado urgente al estudio, diálogo y respeto por la Constitución para construir una regla fiscal seria y sostenible. Advierte que, de no corregirse, la ley «nacerá muerta» y servirá solo como «circo para la tribuna, cepo al Congreso y concentración en el Ejecutivo», alejándose de la necesidad de leyes duraderas y pensadas más allá de un gobierno particular.