El gobierno nacional ha establecido una postura clara respecto a la solicitud de endeudamiento de la provincia de Buenos Aires, liderada por Axel Kicillof. A pesar de que el gobernador logró la aprobación legislativa para un monto significativo de hasta 3.685 millones, que incluye la emisión de Letras del Tesoro y varios nuevos endeudamientos, la Casa Rosada ha comunicado que solo autorizará el refinanciamiento de la deuda ya existente, negando la posibilidad de obtener nuevos fondos.

Esta determinación se fundamenta en la Ley de Responsabilidad Fiscal, una normativa de 2004 que otorga al gobierno central la potestad de rechazar solicitudes de endeudamiento si considera que una provincia atenta contra el equilibrio fiscal o si sus gastos superan la inflación. El ministro de Economía, Luis Caputo, fue explícito al señalar que la provincia de Buenos Aires no está cumpliendo con esta ley, ya que intenta aumentar el gasto por encima de la inflación o del crecimiento real de la economía. «Buenos Aires no está cumpliendo con esa regla por lo tanto, técnicamente, lo que es deuda nueva hoy no debiera estar sujeta a aprobación», afirmó Caputo.

La directriz desde Balcarce 50 es permitir que la provincia renueve sus vencimientos de deuda a tasas más favorables, lo que se conoce como «rollover», pero sin contraer nuevos compromisos financieros que incrementen su pasivo. «Renegociar deuda está bien. Es lo correcto. Lo que hace todo el mundo, siempre y cuando sea a una tasa más barata», comentó una fuente relevante del ámbito libertario. Por su parte, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, anunció que el Consejo de Mayo propuso reforzar el compromiso de las provincias de no solicitar autorizaciones de endeudamiento si tienen déficit primario, salvo para refinanciamientos o si poseen un riesgo crediticio superior al de la Nación. Desde la provincia, aseguran que la cifra solicitada es exclusivamente para refinanciar, negando que sea para nueva deuda.