El escándalo que involucra al economista y candidato libertario José Luis Espert se profundiza tras la revelación de documentos judiciales que prueban un giro de 200 mil dólares a su nombre por parte del empresario acusado de narcotráfico Federico «Fred» Machado. La transferencia, registrada en Texas y vinculada a una causa por narcotráfico, lavado de dinero y fraude, fue presentada por fiscales estadounidenses y forma parte de una investigación que también involucra a la socia de Machado, Debra Lynn Mercer-Erwin, condenada a 16 años de prisión.

Este vínculo entre Espert y Machado no es nuevo; desde 2019 se conocen sus relaciones, incluyendo un viaje en avión privado facilitado por el empresario, quien cumple detención domiciliaria en Viedma a la espera de su extradición. A pesar de que Espert no declaró aportes de Machado en sus informes financieros de campaña, en el ámbito político se lo señala como uno de sus principales financiadores. La polémica ha golpeado duramente la imagen del candidato, quien en los últimos días se ha ausentado de las actividades de campaña, dejando solo al macrista Diego Santilli en actos públicos.

El Gobierno, afectado por la crisis que genera esta situación, ha optado por una estrategia de campaña «sin candidatos», intentando minimizar el impacto del escándalo. Sin embargo, esta táctica genera inquietud entre los aliados del PRO, que cuestionan cómo podrán reducir la diferencia de votos que el peronismo les lleva en las encuestas si la figura de Espert queda relegada. Mientras tanto, Santilli mantiene una agenda activa en territorio, aunque su imagen no aparecerá en la boleta electoral, lo que añade complejidad a la campaña.

En medio de esta turbulencia, la campaña libertaria enfrenta un momento crítico, con interrogantes sobre la viabilidad electoral y la gestión de la crisis política que ha desatado la vinculación con un presunto narcotraficante.