En apenas tres días, el beneficio de retenciones al 0% para el sector agroindustrial argentino se agotó, alcanzando el cupo máximo de 7.000 millones de dólares establecido por el Decreto 682/2025. Esta medida, que buscaba incentivar la liquidación de divisas en un contexto de alta tensión cambiaria, estuvo vigente hasta que se completó el tope o hasta el 31 de octubre, lo que ocurriera primero. La rápida utilización del cupo refleja la fuerte demanda del sector por aprovechar los mejores precios internacionales, especialmente en productos como soja y sus derivados, maíz y trigo.
Durante estas jornadas, se registraron ventas por más de 9 millones de toneladas, con un volumen destacado en soja y subproductos, que lideraron las liquidaciones. Según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario, entre martes y miércoles se vendieron cerca de 1,8 millones de toneladas de soja, junto con importantes cantidades de maíz y trigo. Sin embargo, la medida tuvo un alcance limitado, ya que el volumen total de productos agroindustriales pendientes de exportación supera los 9.700 millones de dólares, dejando fuera del beneficio a una parte significativa de la producción.
El fin del beneficio implica que el sector deberá volver a pagar retenciones, una decisión que coincide con las expectativas expresadas por el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, quien anticipó el fin de esta ventaja para el agro. La medida había sido un alivio para el complejo soja, que no disfrutaba de retenciones cero desde marzo de 2002, pero la restricción en el cupo y la rápida saturación del mismo evidencian las limitaciones de la política para sostener un flujo constante de divisas en el mediano plazo.
En definitiva, la vuelta de las retenciones marca un nuevo capítulo en la relación entre el Estado y el sector agroexportador, en un contexto donde la estabilidad cambiaria y la generación de ingresos en dólares son prioridades, pero también donde las tensiones entre productores y el Gobierno siguen latentes.
