El proyecto de Presupuesto 2026 presentado recientemente por el presidente Javier Milei ha generado escepticismo entre diversas consultoras locales, quienes consideran que las proyecciones oficiales muestran un optimismo excesivo, especialmente en cuanto a la inflación, el tipo de cambio y el crecimiento económico. El documento plantea un aumento interanual del 21,7% en los ingresos y un incremento nominal del 20,9% en el gasto primario, con la expectativa de alcanzar un superávit primario del 1,5% del Producto Bruto Interno (PBI) y un resultado financiero equilibrado para el próximo año. Sin embargo, estas metas se encuentran por debajo de los compromisos asumidos con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Los analistas destacan que, aunque el presupuesto prevé incrementos reales en áreas sensibles como jubilaciones, salud y educación, estos aumentos dependen fuertemente de supuestos macroeconómicos que parecen difíciles de cumplir, dado el contexto actual. Por ejemplo, la inflación estimada para 2026 es del 10,1%, cifra que muchos expertos consideran demasiado baja. Además, el tipo de cambio oficial proyectado implica una apreciación nominal que podría complicar la acumulación de reservas. En cuanto al crecimiento, las proyecciones de un avance del 5% en 2026 y del 5,4% en 2025 son vistas por varios especialistas como poco realistas, dada la evolución reciente de la economía.

Desde la Unión Industrial Argentina (UIA) se reconoce la importancia de mantener el equilibrio fiscal para garantizar la estabilidad macroeconómica y se valora el compromiso con la reducción gradual de impuestos. Sin embargo, también se subraya la necesidad de avanzar en reformas estructurales que mejoren la competitividad, reduzcan costos y nivelen las condiciones para la producción y la inversión. En este sentido, el desafío político inmediato radica en reconstruir acuerdos con ex aliados para lograr la aprobación del presupuesto en el Congreso y sostener un rumbo económico que combine disciplina fiscal con gestión política efectiva.