A partir del 1° de noviembre, alrededor de 700.000 contribuyentes bonaerenses comenzarán a recibir retenciones del impuesto sobre los Ingresos Brutos cuando cobren a través de billeteras virtuales. Esta medida, implementada por la Agencia de Recaudación de la Provincia de Buenos Aires (ARBA), busca equiparar el tratamiento fiscal entre quienes reciben pagos en cuentas bancarias y aquellos que utilizan plataformas digitales como Mercado Pago, Personal Pay, Prex, Lemon o Claro Pay, entre otras.

La retención afectará exclusivamente a contribuyentes inscriptos en Ingresos Brutos que presentan declaración jurada mensual o están registrados bajo el Convenio Multilateral. En cambio, los aproximadamente 1,3 millones de contribuyentes adheridos al Régimen Simplificado de Ingresos Brutos, que unifica el pago con el monotributo nacional y no requiere declaraciones mensuales, no sufrirán retenciones al cobrar por billeteras digitales. Para saber si se verá afectado, basta con verificar si actualmente recibe retenciones cuando cobra en cuentas bancarias; en ese caso, también las recibirá con las billeteras virtuales.

Esta nueva modalidad ha generado preocupación entre comerciantes y profesionales, quienes podrían optar por volver a aceptar solo efectivo o aplicar recargos en pagos digitales para compensar las retenciones. Además, el sistema no distingue claramente el origen de los fondos recibidos, por lo que transferencias entre particulares, como envíos de familiares o amigos, podrían verse afectadas, salvo algunas excepciones contempladas, como planes sociales, indemnizaciones o transferencias entre cuentas del mismo titular.

Desde ARBA, el director ejecutivo Cristian Girard aclaró que no se trata de un impuesto nuevo ni de un aumento, sino de una retención a cuenta que se descuenta en la declaración mensual. Asimismo, enfatizó que quienes no estén inscriptos en Ingresos Brutos no sufrirán retenciones por el uso de billeteras digitales. La medida busca ordenar la recaudación y garantizar equidad fiscal, aunque ha sido criticada por su carácter «en cascada» y por la complejidad para recuperar saldos a favor en un contexto inflacionario.