Las autoridades y grupos de ayuda humanitaria de comunidades fronterizas estadounidenses desde Texas hasta California están bajo presión ante la inminente expiración del Título 42, una norma de la era de la pandemia que permitía rechazar a los inmigrantes en la frontera con México con el argumento de razones de salud pública.
Se espera que la entrada en vigor de la derogación del Título 42, este jueves, provoque un aumento del flujo migratorio hacia Estados Unidos. Varias ciudades fronterizas ya han declarado el estado de emergencia y los albergues están desbordados de migrantes.
En Tijuana, unos 6.000 migrantes esperan en refugios, mientras que en El Paso miles duermen en la calle. En Del Rio y McAllen, el número de migrantes entregados a grupos humanitarios ha aumentado en las últimas semanas. Brownsville también ha declarado el estado de emergencia tras una repentina afluencia de migrantes.
«Anticipamos que las cifras seguirán aumentando, especialmente una vez que se levante el Título 42», dijo la hermana Norma Pimentel de Caridades Católicas del Valle del Río Grande.
Las autoridades advierten que la situación podría agravarse a niveles de «crisis humanitaria» sin una mayor respuesta del gobierno federal.
