El coordinador de Comunicaciones Estratégicas del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos, John Kirby, ha calificado como «ridículas» las acusaciones de Moscú sobre un supuesto ataque con drones del Kremlin, dirigido por EE.UU. para intentar asesinar al presidente Vladimir Putin.
Estas declaraciones se dieron después de que el portavoz de Moscú, Dmitry Peskov, alegara sin pruebas que EE.UU. estaba detrás del supuesto ataque con drones, y sugiriera que el Gobierno ucraniano estaba aplicando decisiones tomadas en Washington. «Somos muy conscientes de que las decisiones sobre este tipo de acciones y ataques terroristas no se toman en Kyiv, sino en Washington. Y Kyiv ya está ejecutando lo que se le dice que haga», dijo Peskov.
En este contexto, Ucrania negó rotundamente su responsabilidad en el supuesto incidente, mientras que una serie de acusaciones extraordinarias procedentes de Moscú inflamaban aún más las tensiones entre ambas partes.
La negativa del funcionario de la Casa Blanca de aceptar la acusación de Moscú es una muestra de las tensiones y el enfrentamiento político existente entre ambos países. Es importante mencionar que hasta el momento, no se han presentado pruebas concretas sobre la supuesta implicación de EE.UU. en el supuesto ataque con drones en el Kremlin, lo que genera incertidumbre sobre la veracidad de las acusaciones realizadas por Moscú.
Las tensiones entre Ucrania y Rusia se han intensificado en los últimos meses, en medio de la presencia militar rusa en la frontera ucraniana y la anexión de Crimea por parte de Rusia en 2014. La situación se ha agravado aún más por la expulsión mutua de diplomáticos y las acusaciones cruzadas entre ambas partes.
En cualquier caso, el rechazo de Estados Unidos a las acusaciones de Moscú es un indicativo de la tensión política existente entre ambas naciones, lo que hace necesario un mayor diálogo y cooperación para evitar el recrudecimiento de las hostilidades en la región.
