Mientras la cúpula nacional del PRO, encabezada por Mauricio Macri, mantiene una postura de cautela y freno ante las conversaciones con La Libertad Avanza, los mandatarios provinciales manejan sus propias urgencias de gestión y buscan cerrar entendimientos distritales sin condicionamientos estrictos desde Buenos Aires. Por otro lado, Bullrich, ya fuera del PRO y afiliada a LLA, controla a un puñado no menos de legisladores nacionales del PRO, que responden a ella e ingresaron por LLA. El PRO es un partido chico pero con cierto peso, fragmentado en tres.

Dentro del espacio amarillo sostienen que las autonomías locales no deben negociarse a libro cerrado desde la cúpula central. Voceros partidarios enfatizaron al respecto: “No hay ninguna posibilidad de que Macri y el PRO Nacional se metan en las decisiones de las provincias. Los jefes territoriales definirán sus alianzas”. Esta diferencia de enfoque deja al descubierto las tensiones sobre el alcance que deberían tener los entendimientos territoriales frente al armado nacional que encabeza Javier Milei.

Por su parte, desde el oficialismo libertario optaron por tomar distancia de estas disputas intestinas que agitan al partido opositor. Al ser consultados sobre las cortocircuitos internos, referentes del sector oficial manifestaron de manera escueta: “Deben responder ellos”. Mientras tanto, las conversaciones continúan de manera fragmentada según el distrito, evidenciando que la estrategia electoral dista de ser homogénea en todo el país.