Las urnas estadounidenses dejaron un mensaje contundente para la administración que encabeza Donald Trump. Durante los comicios legislativos de medio término, la ciudadanía volcó su malestar en las urnas y castigó severamente al oficialismo, lo que derivó en un rotundo triunfo para el Partido Demócrata. La oposición logró apoderarse del control absoluto del Congreso federal, al asegurarse una cómoda mayoría en la Cámara de Representantes y dar el batacazo en el Senado tras imponerse en varios distritos que histórico o recientemente respondían al sector republicano.

Partido Demócrata
54 bancas – Ganó 7 bancas
Partido Republicano
44 bancas – Perdió 7 bancas
El malestar generalizado de los votantes estuvo marcado fundamentalmente por cuestiones económicas complejas y por el fuerte incremento en el costo de vida cotidiano. Ante este escenario adverso, los demócratas capitalizaron el descontento social y consiguieron arrebatarles bastiones clave a sus contrincantes, modificando drásticamente el equilibrio institucional en Washington. Este mapa electoral adverso deja al mandatario en una posición sumamente debilitada de cara al tramo final de su gestión presidencial.

Con este nuevo panorama político en el Capitolio, la oposición cuenta con las herramientas necesarias para frenar los proyectos de la Casa Blanca y abrir una etapa de fuerte tensión institucional. Pese al revés electoral sufrido en las urnas, desde el entorno presidencial intentaron restar dramatismo al resultado y minimizar el impacto político de la derrota mediante mensajes difundidos en las redes sociales, donde afirmaban: “Trump sigue siendo tu presidente”.