Las aulas de la provincia de Buenos Aires atraviesan una crisis profunda marcada por la pérdida masiva de jornadas educativas debido a huelgas y medidas de fuerza gremiales. A poco de finalizar el ciclo lectivo, los estudiantes acumulan un faltante de veinticinco días de clases en lo que va del año, lo que equivale prácticamente a un mes entero sin pisar las escuelas. Octubre resultó ser uno de los meses más golpeados por esta situación, registrando apenas diez días de enseñanza efectiva de un total de veinte previstos en el calendario oficial, afectando a una matrícula estimada en 3,5 millones de alumnos estatales y a unos 360.000 docentes en todo el territorio bonaerense.

El escenario sindical sufrió modificaciones significativas a partir de mayo, cuando Roberto Baradel dejó la conducción de Suteba tras más de dos décadas al frente del gremio docente más pesado de la región. La salida de este histórico dirigente, quien supo mantenerse como un aliado clave del gobernador Axel Kicillof y un férreo defensor de su gestión, abrió paso a una mayor dispersión y fragmentación de los reclamos sectoriales. A esto se sumó la irrupción de agrupaciones opositoras y sindicatos alternativos que rechazaron los acuerdos salariales propuestos —que contemplaban incrementos del 3% para noviembre y otro 3% para diciembre—, impulsando huelgas que paralizaron los establecimientos educativos con gran nivel de adhesión.

Por otro lado, la falta de controles y registros oficiales por parte de las autoridades provinciales agrava el problema institucional. Desde la Dirección General de Escuelas, encabezada por Flavia Terigi, no se realizan relevamientos sistemáticos sobre las medidas de fuerza ni se informa con precisión acerca del presentismo o los días perdidos. Mientras tanto, desde el Ministerio de Trabajo bonaerense, dirigido por Walter Correa, sostienen que el derecho a huelga se encuentra plenamente garantizado tanto por la Constitución Nacional como por la provincial. Ante este panorama de descontrol, el objetivo fijado por la Ley de Educación de alcanzar 190 jornadas escolares se vuelve una meta inalcanzable para miles de chicos a falta de pocas semanas para que termine el año.