Durante las últimas jornadas financieras, los mercados locales mostraron un comportamiento atípico que diferenció al país del resto de sus vecinos sudamericanos, los cuales lograron capear los movimientos externos sin mayores sobresaltos. Mientras que las bolsas emergentes en general registraron un avance del 1,5% y los activos del territorio brasileño sufrieron una merma acotada junto a una mínima devaluación del real, el índice Merval de acciones líderes retrocedió un 1,3% medido en pesos y un 1,4% en dólares. A esto se sumó un incremento de diez unidades en el riesgo país, que escaló hasta los 763 puntos básicos, impulsado por una baja de hasta el 1,6% en los títulos Globales de legislación extranjera.
Los analistas del sector coinciden en que este traspié no responde a variables internacionales de peso, ya que la Reserva Federal estadounidense mantuvo las tasas sin cambios, los bonos del Tesoro norteamericano operan estables con retornos del 5% y el valor del petróleo se sostiene dentro de su rango habitual. En este contexto, la preocupación principal de los inversores se centra en el horizonte electoral a largo plazo, anticipando un escenario de incertidumbre política que trasciende los vencimientos inmediatos de deuda y pone el foco en los compromisos que deben afrontarse a partir de octubre de 2027.
Esta cautela generalizada también repercutió en el mercado cambiario, donde el Banco Central encadenó tres jornadas consecutivas sin realizar compras de divisas en el Mercado Libre de Cambios, un fenómeno inédito desde el comienzo de la etapa de remonetización. Durante esa rueda se operaron 628 millones de dólares y el tipo de cambio mayorista avanzó cuatro pesos para ubicarse en 1.542 pesos, alcanzando un valor récord, mientras que la cotización de referencia calculada por la Comunicación A 3500 cerró en 1.538,47 pesos.
Por su parte, informes de distintas consultoras especializadas detallan que la operatoria en el mercado de futuros se contrajo a 1.843.235 contratos, registrando un desarme neto de 52,3 millones de dólares en el interés abierto. Asimismo, en la última licitación del Tesoro, las ofertas se concentraron principalmente en instrumentos de corto plazo como la letra con vencimiento el 15 de enero, que acaparó el 22% del total adjudicado, evidenciando que el mercado prefiere posiciones de menor plazo ante las dudas vigentes sobre el financiamiento externo y la velocidad en la recuperación de la actividad económica interna.
