El escenario político de la región sumó momentos de máxima tensión a raíz de los movimientos de Flávio Bolsonaro tras la derrota electoral frente a Luiz Inácio Lula da Silva, quien se impuso en el balotaje con el 51,79% de los votos. En medio de este panorama adverso, el dirigente brasileño quedó en el centro de la escena al trascender que la Justicia le impuso una restricción para salir del territorio nacional y le exigió la entrega de sus documentos de viaje. La notificación se concretó de manera sorpresiva cuando agentes de la Policía Federal lo abordaron en la vía pública tras una visita.
Paralelamente a la investigación judicial que lo apunta por presunto lavado de dinero vinculado a operaciones financieras, tomaron fuerza fuertes versiones sobre un operativo de escape ideado de urgencia. Los reportes detallaron que Flávio Bolsonaro habría cruzado la frontera terrestre hacia la Argentina por la zona de Misiones, específicamente ingresando por Puerto Iguazú, con la intención de tomar vuelo rumbo a los Estados Unidos. Para concretar el viaje al norte, la maniobra contemplaba el uso de una aeronave privada modelo Gulfstream G400, con matrícula LV-JQW, perteneciente a la compañía aérea Baires Fly S.A.
Aunque los movimientos generaron un fuerte revuelo y alertas inmediatas entre las autoridades de control, el propio protagonista salió al cruce de las acusaciones a través de un video difundido en sus redes sociales. Visiblemente molesto con las medidas restrictivas, el legislador rechazó las sospechas de evasión y desmintió los planes de fuga que se le adjudicaban. «Yo nunca dije eso. ¿Eso es motivo para quitarme el pasaporte?», cuestionó públicamente, remarcando que se defenderá de lo que considera una persecución y asegurando que se pondrá al frente de la reorganización opositora.
