Durante su reciente visita a España en plena época de campaña electoral, Javier Milei protagonizó nuevos episodios de alta tensión mediática y diplomática que generaron un fuerte revuelo en el ámbito político europeo. El mandatario argentino participó de actividades públicas en Madrid donde volvió a lanzar duras críticas contra el socialismo e insultó a periodistas locales, lo que desató un enérgico rechazo de los medios de comunicación y motivó editoriales muy críticas que calificaron su comportamiento y sus agravios hacia la prensa como inadmisibles.

En paralelo a sus apariciones públicas, mantuvo una videollamada con Santiago Abascal, el referente del partido Vox. Durante esa conversación, que luego trascendió públicamente, el líder libertario se explayó con total comodidad sobre su estilo de confrontación ideológica y dejó una frase sumamente polémica al señalar ante su aliado que «para mí es un placer» y que «no hay nada más divertido que patear culos zurdos».

Estas declaraciones y su constante irrupción con descalificaciones hacia el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, provocaron cuestionamientos sobre la reacción de la oposición local. Diversas columnas de opinión en la prensa española recriminaron a los sectores de la derecha que evitan repudiar los ataques verbales de un mandatario extranjero contra las instituciones del país, reviviendo debates sobre los límites del respeto democrático y el verdadero sentido del patriotismo ante este tipo de espectáculos políticos.