La disputa política en Mar del Plata sumó un nuevo capítulo de alta tensión tras la contundente definición lanzada por el empresario y referente del PRO local Emiliano Giri. La controversia estalló en las redes sociales cuando cruzó a un usuario que lo chicaneaba por la situación de su armado político y la figura de Agustín Neme, a quien definió como su candidato estrella. Frente a ese comentario, lanzó un exabrupto fulminante: «Mi jugador estrella les va a dejar el orto como un mandril el año que viene», avisando que mantendrá las pretensiones de disputar el sillón municipal sin importar las negociaciones del oficialismo.

El encendido mensaje refleja la profunda grieta que se generó con el intendente Guillermo Montenegro, quien se tomó licencia para sumarse como funcionario a las filas de La Libertad Avanza. Sin embargo, tras no encontrar el espacio esperado en el gabinete nacional luego de haber cumplido las exigencias del Poder Ejecutivo, el jefe comunal decidió pegar la vuelta para retomar el control de la ciudad, dejando en reserva su lugar en la Cámara de Senadores bonaerense. Este andar itinerante y los cuestionamientos dirigidos hacia Agustín Neme provocaron la furia del dirigente del PRO, determinado a acelerar un armado propio de cara a la contienda comunal.

Detrás de este ajedrez, las intenciones de Guillermo Montenegro pasarían por posicionar al frente de la comuna a un perfil dispuesto a acatar directivas sin objeciones, como Fernando Muro. No obstante, en las calles de la ciudad balnearia predomina un marcado descontento con el jefe comunal que tiempo atrás soñaba con gobernar San Isidro y que nunca logró sintonía con la ciudadanía. La solicitud de licencia y su salto de espacio político coincidieron con un creciente malestar social frente a las falencias de la gestión, calificada por diversos sectores como una auténtica desgestión en medio del deterioro de la infraestructura urbana y el incremento de la inseguridad.

Durante el período de ausencia, la administración local quedó al mando del propio Agustín Neme, quien según los balances del tablero político local concluyó su labor con más penas que glorias tras desenvolverse bajo el condicionamiento de los hilos que Guillermo Montenegro continuaba manejando a distancia. En paralelo, ni la apertura de una cuenta de fans de Neme en instagram (que apenas logró un par de cientos de seguidores) ni la publicación de un currículum en Wikipedia alcanzaron para darle un volumen propio a su figura pública, dejándolo con un margen muy escaso incluso para asegurar un espacio dentro de la nómina de concejales.

A pesar de las complicaciones del escenario y de la compleja posición en la que quedó su referente, Emiliano Giri dejó en claro que no pasará por alto lo que interpreta como una traición política. El quiebre provocado por la partida del mandatario local y su posterior regreso pretendiendo retomar el mando como si nada hubiese ocurrido reconfigura la interna partidaria, proyectando un choque frontal en las urnas del próximo turno electoral.